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Diferencia entre tratar y cuidar


El avance de las enfermedades crónicas y degenerativas expone la fragilidad de las personas mayores y requiere la preparación de otros para atender la vulnerabilidad de la vejez, lo que permite a los ancianos enfrentar de manera realista los límites personales impuestos por la nueva afección.


La enfermedad amenaza la integridad de la persona, no solo a través del dolor o el sufrimiento, sino que también altera la vida diaria, instala el miedo y la inseguridad.

Cuidar es una actitud de amor y preocupación por otra persona. Cuidar de alguien generalmente se considera un atributo positivo, un signo de comportamiento maduro y civilizado. La capacidad de una sociedad para cuidar a sus miembros menos afortunados es el sello distintivo de su desarrollo “, señala Brotchie & Hills


Hay una diferencia entre tratar y cuidar.

El tratamiento brindado por profesionales especializados es un hecho necesario en un momento en que se alcanzan edades avanzadas, con patologías complejas y difíciles de diagnosticar. La atención es evidente cuando los tratamientos son lentos, la enfermedad ha generado dependencia física o mental (o ambas) y desafía la posibilidad de cura.


El avance de las enfermedades crónicas y degenerativas expone la fragilidad de las personas mayores y requiere la preparación de otros para atender la vulnerabilidad de la vejez, lo que permite a los ancianos enfrentar de manera realista los límites personales impuestos por la nueva afección. La enfermedad amenaza la integridad de la persona, no solo a través del dolor o el sufrimiento, sino que también altera la vida diaria, instala el miedo y la inseguridad.

La orientación y el monitoreo por parte de profesionales calificados es esencial, pero en la atención diaria la prioridad es la atención sobre la cura.


¿Qué es cuidar?

El cuidado se entiende aquí como una respuesta de apoyo físico, emocional y social en relación con la condición y situación solicitada por los ancianos. Es una respuesta de apoyo cuyo objetivo es el compromiso de promover el bienestar y ayudar con las actividades de su vida diaria, dedicando tiempo, paciencia, atención y apoyando a la persona a lo que solo se puede hacer con ayuda.


Por lo tanto, cuidar al otro es ser depositario de sus miedos, es compartir afecto, es monitorear de cerca al paciente frente a la angustia y la separación de los demás. Es para asegurarse de que siga siendo relevante para los demás y que su enfermedad no lo aísle del grupo. Cuando sea posible, alivie el dolor, ayúdelo a vivir con su fragilidad en cualquier nivel, ya sea físico, psíquico o funcional. Cuidar sabiamente requiere habilidad e intuición.


Es en el cuidado que más expresamos nuestro vínculo con los demás. Los gestos afectivos, los estímulos, la expresión de los sentimientos permiten a los cuidadores materializar la solidaridad y, con la ayuda, con el estímulo, el encuentro con la autonomía del cuerpo, haciendo al paciente más independiente, más integrado y menos sufrido. Al tomar la mano, dar un abrazo, ya nos damos cuenta de la recepción del cuerpo y del beneficio del afecto.

Dentro de este contexto, el “cuidado” debe colocarse como un talento o virtud para conocer y satisfacer a las personas mayores en sus diversas necesidades y calificar a los profesionales que satisfacen esta demanda emergente.


El cuidado es la piedra angular del respeto y la apreciación de la dignidad humana sobre la cual se debe construir todo lo demás. La declaración de la inglesa Dame Ciccely Saunders resume esta filosofía: “El sufrimiento solo es intolerable cuando a nadie le importa” (1993).


* Maria das Grace Sobreira Leal, Maestra y Doctora en Psicología Clínica en Gerontología

Fuente: portaldoenvelhecimento.com.br

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