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CANSANCIO Y FATIGA EN EL ADULTO MAYOR




Al igual que otras afecciones, como temblores, trastornos del sueño o falta de apetito, el cansancio y la fatiga son más comunes en personas mayores que en otros grupos de edad. Sin embargo, estos trastornos no son una consecuencia natural del envejecimiento, sino que están relacionados con los cambios que nuestro cuerpo sufre con el paso de los años y ciertas enfermedades. Aunque el cansancio y fatiga son afecciones distintas, ambas suelen ser síntomas de enfermedades o respuestas a un esfuerzo.


Respecto al cansancio, este se caracteriza por la falta de energía para realizar alguna actividad. En el caso de la fatiga, esta es una sensación de agotamiento extremo que imposibilita llevar a cabo hasta las tareas cotidianas, es decir, una falta de energía sostenida

En general, el cansancio se asocia a la falta de fuerza y energía que puede ser de dos tipos diferentes, según el origen del malestar:


Cansancio físico: cuando sufrimos de debilidad, dolor o tensión muscular por haber realizado un sobreesfuerzo al practicar alguna actividad física.


Cansancio mental: cuando somos incapaces de concentrarnos y de realizar actividades intelectuales con normalidad.


Debido a ciertos trastornos alimenticios, como la hiporexia, las personas mayores son más propensas a tener algún déficit de nutrientes. En este sentido, las carencias nutricionales que causan cansancio y fatiga son las siguientes:


Falta de vitamina B12: se trata de un nutriente esencial para el funcionamiento normal del cerebro y del sistema nervioso, por lo que su deficiencia puede provocar cansancio, problemas de concentración, anemia, alteración de las mucosas, sensación de adormecimiento y desorientación.


Falta de vitamina D: es la que ayuda al cuerpo a absorber el calcio, por lo que su carencia conlleva debilidad muscular, dolor de huesos y osteoporosis.


Falta de hierro: este mineral es necesario para el crecimiento y desarrollo del cuerpo, por lo que su falta puede producir, además de cansancio, problemas de concentración, palidez, mareo, dolor de cabeza, uñas quebradizas y caída de cabello.


Falta de ácido fólico: también se conoce como vitamina B9, es un nutriente fundamental ya que ayuda al organismo a crear células nuevas. La deficiencia de ácido fólico puede provocar cansancio, falta de sensibilidad en las extremidades, tendencia a la depresión y diarrea.


Es importante acudir al médico si sospechamos de alguna de estas carencias, ya que con un diagnóstico podremos saber que alimentos necesitamos incorporar a nuestra dieta o si necesitamos tomar algún suplemento nutricional.






Créditos: https://teleasistencia.es

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