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  • Yalentay

¿Sabías que … los adultos mayores son más propensos a sufrir sufrir sabañones?



Por sus características fisiológicas, determinados grupos de personas como ancianos, niños y mujeres son más vulnerables a sufrir perniosis, popularmente conocida como sabañones. Se trata de lesiones de color rojovioláceas dolorosas localizadas en la superficie de la piel que suelen aparecer en zonas como manos, pies, nariz y orejas, tras una larga exposición al frío o la humedad.


En el caso de sabañones de los pies, pueden aparecer tras una respuesta anormal de nuestro cuerpo a las bajas temperaturas, combinada con una pobre regulación del flujo sanguíneo de la piel. Tras exponer los pies al frío, si se someten a un aumento de temperatura se produce una vasodilatación brusca que ocasiona una inflamación dolorosa: el sabañón.

Existen también diversos factores que incrementan el riesgo de tener sabañones. Los principales son:


■ El bajo peso: las personas que tienen un peso inferior al que les correspondería tienen más riesgo de padecerlos.


■ La mala circulación: las personas que tienen una mala circulación son más sensibles a los cambios de temperatura por lo que es más probable que puedan tener sabañones.


■ Las enfermedades autoinmunes que afectan al tejido conectivo: por ejemplo, sufrir artritis reumatoide, lupus, esclerodermia, dermatomiositis, vasculitis o crioglobulinemia.


■ La enfermedad de Raynaud, un trastorno de los vasos sanguíneos que se estrechan cuando la persona siente frío o estrés y afecta a los dedos de los pies y de las manos. Las personas con esta patología tienen mayor posibilidad de sufrir sabañones y enfermedades sistémicas.


Los síntomas de los sabañones son dolor, picor, ardor e hinchazón en la zona afectada, junto a un enrojecimiento violáceo de la piel de los pies, bien delimitado. En los casos más graves, pueden aparecer ampollas y/o úlceras.


Para evitar prevenir la aparición de sabañones, se recomienda lo siguiente:

■ utilizar calzado impermeable ante la lluvia o la nieve

■ emplear tejidos aislantes en los calcetines, como el algodón o la lana

■ realizar ejercicio físico con regularidad

■ evitar la humedad en la zona

■ aplicar cremas hidratantes específicas que, en algunos casos y bajo prescripción médica, pueden contener activos vasodilatadores.




Fuente: www.geriatricarea.com

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