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  • Yalentay

Mejorando la comunicación con un enfermo de Alzheimer


Si usted en su casa tiene un familiar con un padecimiento de este tipo, es conveniente que no eche en saco roto los siguientes consejos:


1. Compruebe primeramente que lo está oyendo, ya que muchas veces la capacidad o agudeza auditiva declina con la edad.


2. Hable con él sin elevar el tono de voz. Curiosamente el hablarle fuerte sólo hace confundirlo más al retumbar en su interior todo ese cúmulo de sonidos muchas veces incomprensibles para él. Además, hablarle en un tono fuerte es sinónimo de enojo, lo que pudiera alterarle más su nervios.


3. Elimine todos los ruidos y actividades que pudieran irritar o poner nervioso a la persona, digamos, baje el volumen de la tele o de la radio o no los ponga tan ‘fuerte’.


4. Emplee palabras y frases cortas al hablarle. Evite mensajes complejos que no va a entender, pero sólo van a confundir. Por ejemplo, dígale simplemente “Voy a estar en el cuarto trabajando (o en la cocina haciendo un pastel)”, en vez de decide: “¿Sabes qué? No te levantes. Quiero que te estés quieto, voy a estar en la cocina preparando un pastel, porque en la noche tenemos uno invitados y quiero que... bla, bla, bla...”. (O en el otro caso: “Voy estar en el cuarto, no quiero que me molestes, tengo que hacer lo de las declaraciones, mañana tengo que ir al banco e ir a Hacienda a pagar los impuestos”). Todo esto, lo abruma.


5. Si le hace usted a él o ella una pregunta, solamente hágale una. No lo atolondre ni hostigue. Hágale preguntas sencillas donde él también pueda en su caso optar por una respuesta donde sienta que se le toma en cuenta. Por ejemplo: “¿De qué sabor vas a querer tu nieve (o helado), de limón o de fresa?”. Y jamás hacer proposiciones como: “¿Cenamos ahora o más tarde? ¿O mejor nos esperamos a después de que vengan y se vayan las personas que quedaron de venir más al rato?”.


6. Pídale una sola cosa a la vez, será más sencillo para él. Digamos: “Ponte la camisa..., ahora ponte el pantalón...”. Y nunca: “Aquí está sobre la cama toda tu ropa, no te vayas a equivocar, te vas a poner los zapatos cafés, los calcetines que te regalé, la camisa nueva que te trajo tu hija...”. Optar por esto, lo abrumaría.


7. Háblele pausadamente y espere a que responda. La respuesta del paciente puede ser lenta, por lo que debemos tener mucha paciencia.


Fuente: Alztivista Alzheimer





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